martes, 17 de octubre de 2017

84.- ANTIGUA CAJA DE AHORROS DE YECLA - c/ España 14, Yecla


El modernismo en las ciudades del altiplano de la Región de Murcia sigue unos modelos estilísticos propios, bastante alejados de los ejemplos existentes en Cartagena, o Murcia.

De hecho las principales obras son fruto del diseño de maestros de obras locales, o incluso de algún arquitecto foráneo, como es el caso del catalán Joan Alsina, en la Casa de Doña Pepita en Jumilla, siendo prácticamente inexistentes las intervenciones de los arquitectos más prolíficos del modernismo cartagenero o murciano. 

Uno de los edificios más interesantes de la ciudad de Yecla es el que se encuentra ubicado en el número 14 de la calle de España de esta localidad, y que actualmente sirve de sede al Banco de Sabadell, tras haber estado durante muchos años en manos de la extinta CAM. 

Se trata de una obra de ecléctica con numerosos detalles modernistas, realizada entre 1915 y 1918, para que fuese la sede del Sindicato Católico Agrario por encargo del que por entonces era su presidente, el juez D. Rogelio Azorín Navarro [Yecla?, 1872 – Yecla?, 1927]. Este personaje, además de abogado, fue un destacado político liberal de la tendencia liberal-radical romanonista, que llegó a ocupar el cargo de concejal en el ayuntamiento. Su interés en mejorar y modernizar esta ciudad fue reconocida por sus vecinos años más tarde con la dedicación de una de sus calles a su memoria.


Remate del edificio en el que se puede constatar la 
pertenencia de la primitiva caja al Sindicato Agrícola
(Fotografía original publicada en el mencionado "Libro del Ahorro" )
Como puede observarse han desaparecido de la 
cartela del remate todas las inscripciones primitivas
Pronto el edificio albergó también a la sede de la "Caja de Ahorros de Yecla", dependiente de la mencionada organización agraria. La historia de esta caja aparece explicada en el "Libro del Ahorro" editado en 1929 por la propia entidad bancaria, texto que fue publicado por Toni Gil en su blog La Terreta:

“El Sindicato Católico Agrario y Caja Rural de Ahorros y Préstamos de Yecla tiene un magnífico edificio de su propiedad que mide una superficie de 700 metros cuadrados, situado en el sitio más céntrico de la población, en donde están instaladas espléndidamente todas las oficinas, Bibliotecas, Escuelas, Sección Caja Rural de Ahorros y Préstamos, Patronato Social de la Juventud Católica, Exposiciones de Maquinaria de todas clases y Enología, Cooperativas de compraventa, Salones de recreo, etc. Consta de planta baja y principal, con dos fachadas, patio central y dependencias, con luz directa y ventilación en todos los departamentos”.

“La Caja de Ahorros y Monte de Piedad se instaló primitivamente en un reducido saloncito del desaparecido café de Roses, donde hizo su primera operación el 25 de julio del año de su fundación. El pequeño local en que principió a funcionar fue cedido gratuitamente por el dueño del edificio… Como las operaciones fueron en progresión ascendente, el reducido local en que se instaló esta benéfica institución fue bien pronto insuficiente para su desenvolvimiento, y ansiando otro mayor que no fuera oneroso para ella, se consiguió un salón grande del antiguo Hospital de Caridad, que el Ayuntamiento cedió… Posteriormente… se trasladó a la casa número 8 de la calle de D. Juan Ortuño, pagando por primera vez un alquiler de 60 pesetas mensuales, hasta que últimamente, después de vencer dificultades de diverso orden se consiguió construir el edificio propio que hoy ocupa la institución, que constituye un galardón para Yecla, y en el cual han vertido los artistas yeclanos la ubérrima ánfora de su ingenio”.



El edificio es obra del Maestro de Obras local Manuel Maruenda Ortuño, que contó con la colaboración de diversos artesanos yeclanos, entre los que destaca el ebanista José Villanueva, autor de la inmensa y magnífica puerta de acceso (de lo mejor del edificio), exquisitamente tallada con motivos alegóricos y en la que combina a la perfección madera tallada, hierros de forja y cristales.


Detalle de la cabeza de león con la leyenda "AÑO 1915"
Esta entrada monumental bajo arco de medio punto, con motivos incisos de estilo modernista, está rematada en su parte superior por la cabeza de un león bajo el cual figura la inscripción "AÑO 1915". Este diseño ennoblece y le da un aire señorial y palaciego a todo el edificio.




Una vez traspasada dicha entrada, se accede a un amplio zaguán que conduce a una sala destinada a oficinas y transacciones financieras, con columnas metálicas procedentes de la "Fundición Aznar" de Alicante.

De gran efecto es la escalera marmórea y de doble tramo, con pasamanos de madera y herrajes en la barandilla con ornamentos florales, que desde el vestíbulo conduce a la planta noble, donde resalta la propia caja de escalera con profusa decoración de relieves en estuco. 

Digno de mención es el salón de actos, que desde 1961 acoge el Aula de Cultura "Azorín", destinado a eventos culturales, con una rica moldura de estuco en el techo con decoración de piñas sobre cuadrados.

La fachada está revestida de azulejos vidriados de color verde que nos recuerdan a otros edificios de la zona del levante valenciano. Dividida en tres cuerpos, se estructura en cinco huecos en la planta baja, y en seis en el primer piso, que queda presidido en el centro por un gran balcón  corrido y abalaustrado, de pronunciado vuelo, que está sustentado por dos ménsulas que representan a sendas figuras femeninas de diseño plenamente modernista, de pelo ondulante adornadas con llamativos collares, y con tres flores que se abren sobre su pelo. Los ventanales laterales de la planta baja, también de medio punto, repiten en su remate el motivo de la cabeza de león.


Los balconcillos laterales del primer piso tienen unos interesantes antepechos de obra, de gran sabor modernista con diseño a base de espigas de trigo, racimos de uva y pámpanos. 


En el ático cuatro óculos calados situados en los laterales, escoltan al escudo de la institución, siendo finalmente rematado por una balaustrada y una cartela que integra el escudo de la ciudad de Yecla. 


El edificio se encuentra en buen estado de conservación y, afortunadamente, tiene un Grado de Protección Integral 1.

Fuentes
  • Cegarra Beltrí, G. y Sánchez Espinosa, E. "Arquitectura Modernista en la Región de Murcia"
  • Delicado Martínez, F. J. "Palacetes urbanos y edificios de viviendas en Yecla durante la primera mitad del siglo XX" 
  • Gil, T Blog La Terreta "Un edificio en Yecla


sábado, 23 de septiembre de 2017

83.- CASA DEL CURA - Plaza de la Constitución s/n, Ulea



La denominada "Casa del Cura", también conocida como "Casa de París" o "Casa Eiffel", en Ulea, es una de las construcciones más extrañas que existen en la Región de Murcia, y que no deja indiferente a nadie que la ve.

En efecto, cuando uno cruza esta pequeña localidad del Valle de Ricote de pronto se topa de frente con este interesante edificio levantado junto a la iglesia parroquial de San Bartolomé y el edificio del Ayuntamiento, justo en el centro del pueblo.

Su estilo es muy difícil de definir, entre ecléctico y modernista, con unos curiosos torreones rematados por agujas piramidales recubiertas de chapa de zinc, que le dan un cierto aire medieval.

El edificio tiene dos entradas a diferentes altura: una a nivel de la calle y otra a la altura de la iglesia, que se encuentra ubicada en una zona elevada.


De ejecución un tanto tosca en sus detalles y adornos, parece obra de algún maestro de obras, que bien pudo basarse en algunos planos o bosquejos que le entregara su propietario o la edificara siguiendo las instrucciones de un señor francés que se alojaba en casa del propietario.


José Ríos Torrecillas
[Ulea?, ? - Ulea, 1930]
El edificio fue mandado construir entre 1910 y 1912 por D. José Ríos Torrecillas [Ulea?, ? - Ulea, 1930], para uso particular, como vivienda familiar.

El señor Ríos poseía un puesto de frutas en el mercado central de París, y se comenta que en uno de sus viajes a Francia contactó con Alexandre Gustave Eiffel [Dijon, 1832 – París, 1923], y que la relación entre ambos fue tal que, a invitación de Ríos, el ingeniero francés llegó a pasar algunas temporadas en el Balneario de Archena.

Alexandre Gustave Eiffel
[Dijon, 1832 – París, 1923]
Reproduzco íntegramente la historia de la relación entre Ríos y Eiffel, tal y como la cuenta el Cronista Oficial de Ulea, D. Joaquín Carrillo Espinosa:

"Según testimonios, era tal la fama de las frutas de Ulea, que llamó, poderosamente, la atención de los consumidores franceses, entre ellos,
Eiffel.

Gustave Eiffel, con achaques reumáticos, debido a su avanzada edad, se hizo asiduo comprador de las naranjas y limones uleanos, y entabló gran amistad con José Ríos.

Al contarle sus continuos dolores articulares- que no se amainaban con los medicamentos que le prescribían, los más afamados médicos franceses-, le habló de los beneficios que se obtenían, recibiendo los baños termales de un Balneario, próximo a Ulea.

Al comprobar que D. Gustave “le tomó oído”, a las propiedades de dichas aguas minero-medicinales, le invitó a que pasara una temporada en Ulea y, desde allí, puesto que distaba cuatro kilómetros del Balneario ir, diariamente a tomar dichos baños.

No lo dudó, ni un momento, y de inmediato le dijo que lo iba a intentar ya que los dolores eran incesantes y, cada vez, se encontraba más incapacitado. Tal fue la determinación que tomaron, que los años 1910,1911 y 1912, fue inquilino de D. José Ríos, en su casa de Ulea, “junto a las cuatro esquinas”. Desde allí, se trasladaba, en la calesa-tartana del empresario uleano, diariamente, a los Baños de Archena, acompañándole como amigo y calesero.

Trabaron tal amistad, que le propuso hacer un proyecto, para construir una casa en Ulea, que llevara la impronta de su estilo arquitectónico, mundialmente conocido, por su Torre de Hierro de la Exposición Universal de París; verdadero icono parisino.

Dado que el ingeniero Alejandro Gustavo Eiffel, vivió entre los años 1832 y 1923 y la construcción de la casa de Eiffel, en Ulea, fue entre los años 1910 y 1912, se da la certeza, absoluta, de que el proyecto del edificio, fue obra personal y no de sus discípulos, como se había especulado"

Para los escépticos que crean que esta historia es imposible, debemos aclarar que Eiffel realizó numerosos trabajos en España: puentes de la líneas de ferrocarril de Girona, Cáceres, Asturias, Galicia y León; puente del Muga; puente acueducto de Milagro; entrada de Port Bou; pasarela sobre el Güell en Girona; estaciones de Ferrocarril de San Sebastián, Santander y Almería; naves de los Talleres de Villaverde en Madrid; naves del Barranco en Sevilla o las naves del Centro Industrial de Peñarroya en Córdoba.

La presencia del Ingeniero en la Región siempre ha estado rodeada de un áurea de leyenda, habiéndosele atribuido, ademas de este edificio uleano, diversas obras tales como el "Ateneo Cultural" de Mazarrón, la cúpula ochavada de hierro que remata la "Casa del Piñón" en La Unión, o incluso el mismísimo Mercado de Abastos de esta localidad, obra de Víctor Beltrí y Pedro Cerdán perfectamente documentada.

Ríos, que llegó a ser alcalde de esta localidad entre 1924 y 1928, vendió la vivienda a un  primo suyo, quien a su vez efectuó un trueque con la Iglesia, de una vivienda de su propiedad sita en la calle de Alfonso XII.

Desde ese momento a la casa se le denominó "Casa del Cura", siendo residencia durante años del párroco, por lo que recibió también el nombre de Casa Parroquial.

El 10 de julio de 1980 Patrimonio Cultural y Artístico de Murcia decide su restauración, de la que se ocuparon los arquitectos Iracheta y Santa Cruz, rehabilitación que finalizó el 28 de diciembre de 1985. 


Fuentes:



viernes, 8 de septiembre de 2017

82.- PALACIO DE AGUIRRE - Plaza de la Merced 16 (antiguamente Plaza de la Constitución 10), Cartagena





El Palacio de Aguirre, ubicado en la esquina que forman la plaza de la Merced y la calle de San Diego, es uno de los más bellos edificios modernistas de la ciudad, y una de las obras maestras de Víctor Beltrí. 

En marzo de 1898 el rico minero D. Camilo de Aguirre y Alday solicitó licencia de obra para derribar una casa que poseía en el número 10 de dicha plaza, para a continuación proceder a construir un nuevo edificio. 

Para ello encargó el trabajo a Beltrí, que había adquirido gran fama con la reforma del Casino y con la obra que estaba realizando para Serafín Cervantes. 

El arquitecto realizó varios proyectos antes del definitivo. Aún así, éste fue modificado a su vez durante su construcción. Es una buena muestra de como a Beltrí improvisaba sobre la marcha, hasta que el resultado final era del gusto del propietario y del agrado del arquitecto.
Planos del Palacio de Aguirre fechados en Agosto de 1898.
Se puede observar que el edificio proyectado era de diseño bastante clásico
(Original en el Archivo Municipal de Cartagena)
En los planos del proyecto de Enero de 1900 se puede ver un diseño
que se aproxima bastante al edificio que finalmente se construyó
(Original en el Archivo Municipal de Cartagena)
Así el primer proyecto, que data de 1898, era mucho más ecléctico y estaba lleno de referencias clasicistas. El segundo realizado en 1899, incorporaba numerosas modificaciones, aunque no era el definitivo, ya que en el curso de nuestras investigaciones hemos encontrado otras memorias del edificio, así como planos, fechados unos el 12 de agosto de 1898 y otros el 8 de enero de 1900. En medio hay un escrito de la inspección sin fecha ni firma, en el que se ruega encarecidamente al arquitecto a que haga una modificación del proyecto original, ya que lo que se está construyendo no se parecía en nada a lo aprobado en su día. La modificación consistió en una reducción del número de huecos de las fachadas y en las primeras crujías correspondientes a ella. 

Tras esta última corrección Beltrí acaba realizando a una obra completamente modernista y muy avanzada para su época, cuyas obras finalizaron el 23 de junio de 1901.
Extraordinaria fotografía en la que se puede observar
el Palacio de Aguirre en plena construcción
Aspecto de Palacio al poco de terminar las obras,
 en una postal coloreada de la época
(Colección B. Lassere nº 13)
El edificio consta de semisótano, entresuelo, planta noble, segundo piso y ático, éste apenas perceptible desde el exterior. El arquitecto aprovechó el emplazamiento de extraordinarias posibilidades visuales y levantó, en la misma esquina, una sobresaliente torre, rematada por una brillante cúpula, que sirve para salvar la transición entre los dos frentes del edificio, adornada con un mirador a la altura del primer piso. 


Detalle de la cúpula 
A partir de esta torre se despliegan sendas fachadas asimétricas que dan a las dos calles. Dichas fachadas están profundamente decoradas con motivos cerámicos de aire rococó a base de motivos florales, dragones y angelotes, así como abejas esquemáticas en relieve en la torre. El motivo no está del todo claro, ya que pudiese ser un símbolo de la laboriosidad del propietario o que tuviese connotaciones masónicas Dichas abejas son idénticas a las que su profesor en la Escuela de Barcelona José Vilaseca había utilizado en el edificio que proyectó para los “Talleres Vidal”, así como en la rejería de otras diversas obras. El empleo de palmetas y flores le dan un aire ligeramente oriental. 


Imagen antigua de los "Talleres Vidal" en Barcelona. Se puede observar
a ambos lados del balcón principal el símbolo de la abeja englobada en un círculo


Los materiales utilizados en la fachada fueron: piedra dura caliza pulimentada en el zócalo hasta la línea del entresuelo, piedra de Novelda en todos los elementos decorativos y ladrillo agramilado para los entrepaños. En el interior la construcción es de entramados verticales de viguetas de acero rellenado de ladrillo ordinario y hormigón en todas las paredes, en especial en las del semisótano. Resaltaba el arquitecto en la memoria del proyecto, las condiciones higiénicas de la nueva mansión, con todas las habitaciones aireadas e iluminadas de forma directa, así como la novedad de los escusados con “sistema Dultón”. 

El Palacio de Aguirre es de perfecto acabado hasta en el más mínimo detalle. Digna de resaltar también es la integración en él de todas las artes decorativas dentro del más ortodoxo espíritu modernista: cristaleros, pintores, carpinteros, ceramistas... 

Si es destacable el exterior del edificio, no lo es menos el interior del que sólo se conserva en su estado original el vestíbulo, la escalera, el salón y el despacho, ya que en una de las últimas reformas se suprimieron y transformaron de forma irreversible ciertas dependencias, incluyendo la eliminación de la mayoría de las numerosas chimeneas que poseía el edificio. 

La puerta de la calle tiene dos hojas de madera y cobre bellamente trabajadas. Está firmada por la “Casa Amaré”, con la que ya había trabajado en el vestíbulo del Casino, y probablemente también en la “Casa Cervantes”. 

El vestíbulo principal es un patio de luces acristalado al que se abren los balcones del pasillo. Sus cristales modernistas de gran calidad, están grabados al ácido y reproducen amapolas en flor. De este vestíbulo arranca una escalera imperial con balaustrada de tubo trazando latiguillos. 



El salón de baile conserva las pinturas del techo, en forma de lienzo adosado, obra de 1901 del magnífico pintor Cecilio Plá y Gallardo (1860-1934), que representaban una alegoría de la Primavera. 

Diseñado también por los hermanos Amaré, estaba realizado en estilo modernista rococó, que era denominado Luís XV en la revista “Blanco y Negro” en donde fue reproducido, documento que en su día fue descubierto por Juan Ignacio Ferrández, cronista oficial de Cartagena: 


“Un verdadero modelo de salón Luís XV es el que presentamos a nuestras lectoras, construido por los Sres. Amaré para un capitalista de Cartagena. 
Todo el decorado es blanco y oro. El medallón del techo pintado al óleo por nuestro distinguido colaborador Cecilio Plá. Las paredes están forradas de damasco color salmón. Las colgaduras son de tela rameada color crema con bandeaux bordados sobre terciopelo de seda. Las puertas están decoradas con lunas y tallas también en blanco y oro.
Todos los muebles son tallados y dorados, y los aparatos de luz, de bronce y oro.” 

Contiguo a este salón hay un saloncito que corresponde con el mirador de la rotonda. El despacho, o salón alfonsino, es de una elegancia victoriana, estando paredes y techo recubiertos de madera y dibujos dorados que destacan por su belleza y le dan un cierto aire oriental. La helicoidal escalera de servicio es de estilo modernista. 


Capilla del Palacio en la que contrajo matrimonio en 1911 el hijo menor,
Francisco de Aguirre Fernández con María de Zulueta de Isasi 
La capilla es de estilo neogótico, con vidrieras realizadas en 1902 por la “Casa Dragant” de Burdeos (Francia). 



También digno de reseñar es el trabajo de forja de hierro de los balcones exteriores, así como de los interiores, realizados en metal dorado de formas modernistas. 

El Palacio Aguirre dio a Cartagena un aire de modernidad acorde con el nivel de la rica burguesía minera, convirtiéndose desde su construcción en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. 

El Palacio Aguirre ha tenido numerosos usos desde que dejó de ser vivienda: estudio de radio, casa de Falange (1944), despacho ministerial de D. Ricardo de la Cierva (1980), Delegación del Gobierno de la Región Murcia o sede del Centro Histórico Fotográfico de la Región de Murcia (CEHIFORM). 

En el año 2001 fue elegido para el comienzo de la visita oficial del Príncipe de Asturias, realizada con objeto de la inauguración de la nueva sede del Real Club de Regatas.

En 2009 ha acabado acogiendo, junto con un edificio anexo, también obra de Beltrí que ha sido terrible e incomprensiblemente alterado, el Museo Regional de Arte Moderno (MURAM), pudiéndose en la actualidad visitar su interior. 

Con fecha 1 de febrero de 1982 fue declarado Monumento Histórico Artístico de carácter nacional. 

D. Camilo de Aguirre y Alday
(Imagen propiedad de la familia de Aguirre de Zulueta)
Camilo de Aguirre y Alday, [Bilbao, 1839 - Alicante, 1916]

Tras realizar estudios como Ingeniero de Minas, en 1872 se trasladó desde Bilbao a Cartagena para hacerse cargo de la gestión de diversas minas de sus propiedad, de las que se extraía plomo argentífero y carbón, llegando a ser uno de los grandes propietarios mineros de la zona. 

Junto con sus hermanos y un cuñado, constituyeron sociedades mineras, caso de las llamadas “San Hilarión” y “Dulcinea”, de las que eran casi los únicos partícipes. Además, formaba parte del accionariado de otras muchas sociedades. 

En solitario fue propietario de las siguientes explotaciones mineras: "En el Tranvía", en La Unión (plomo); "Trinidad", en Mazarrón; "Candelaria", "Las Muñecas" y "Virgen de Begoña", todas ellas en el término municipal de Cartagena. Se dice que era dueño de un tren con el que se desplazaba a controlar sus explotaciones.

Con todos estos negocios logró una gran fortuna que, en buena parte, invirtió en la construcción en Cartagena del Palacio que lleva su nombre.

Destacado miembro de la Cámara de Comercio, impulsará desde la misma, el movimiento regeneracionista, que más tarde lideraría, entre otros, Joaquín Costa. En esta línea, en 1901, participará en la creación de la Unión Nacional, órgano político de aquellos intereses. Fue accionista del Banco de Cartagena.

Dª Vicenta Fernández Combarro
(Imagen propiedad de la familia de Aguirre de Zulueta)
Fue un gran benefactor de la ciudad de Cartagena y de sus instituciones de caridad, especialmente en la “Casa de Misericordia” (de la que llegó a ser Director), y en la “Casa del Niño”, construida en terrenos cedidos gratuitamente por él.

Fue vocal de la “Tienda-Asilo de San Pedro” y miembro de la Junta Parroquial del Sagrado Corazón de Jesús.

Hacia 1902, financió con 5.000 duros la construcción del altar modernista, al aire, de la Iglesia de San Diego de Cartagena, hoy desaparecido.

Casado con Dª Vicenta Fernández Combarro (Bilbao, 1839 - Cartagena, 1912), tuvo nueve hijos (Luís, Trinidad, Antonio Manuel, Camilo, Caridad, Vicenta, Ricardo, Ramón y Francisco). Entre ellos destacaron: Luís, que llegó a ser alcalde de Cartagena a principios del siglo XX, y Camilo, quien continuó los negocios de su padre, llegando a ser Presidente del Sindicato Minero y Director de la publicación “Revista Minera y Metalúrgica”.

D. Francisco de Aguirre Fernández (Cartagena, 1882 - Madrid, 1947)
(Imagen propiedad de la familia de Aguirre de Zulueta)
Agradecimientos: 
Quisiera dar públicamente las gracias a los descendientes de Camilo de Aguirre y Vicenta Fernández, y muy especialmente los miembros de la rama de Aguirre de Zulueta: Natalia Carlota Novillo Salafranca, a Begoña de Aguirre de Zulueta y a Paloma Salafranca de Aguirre, por facilitarnos las imágenes inéditas de sus antepasados, así como permitirnos publicarlas.

Así mismo a José Antonio Rodríguez (jarm) por permitirme usar sus esplendidas fotografías para ilustrar esta entrada.


Referencias 
  • Archivo Municipal de Cartagena. Legajos: CH00891 (derribo de una casa); CH02666 (primer proyecto); CH02666 (segundo proyecto); CH01703 Exp. 2 (tercer proyecto).
  • Revista “Blanco y Negro” de 13 de junio de 1904.
  • Web "My Heritage". Árbol genealógico de la familia

sábado, 19 de agosto de 2017


sábado, 15 de julio de 2017

81.- CASA DE ANDRÉS ALMANSA - Plaza de San Bartolomé 3 - C/ Sociedad, Murcia



La Casa de Andrés Almansa, también conocida como el antiguo Colegio de las Luisas, es el mejor ejemplo de edificio modernista existente en la ciudad de Murcia.

Está ubicada en pleno centro de la ciudad en la Plaza San Bartolomé, esquina con la calle Sociedad, compartiendo espacio con la neobizantina iglesia del mismo nombre, obra del gran arquitecto Justo Millán, y parece que ha sido trasplantada desde Cartagena a la capital.

El que no se parezca en nada a ningún otro edificio de la ciudad de Murcia, y su enorme similitud con algunas de las mejores obras cartageneras de Víctor Beltrí, (muchas de ellas ocupando chaflanes en los mejores sitios de la ciudad portuaria como el Palacio Aguirre, la Casa Dorda Bofarull o el Gran Hotel), siempre nos ha hecho dudar sobre su autoría. 

Tradicionalmente el edificio ha sido atribuido a Pedro Cerdán, desde que en 1988 Dora Nicolás en su libro sobre este arquitecto, apuntara su autoría basada en, cito textualmente: "referencia oral, administrador de los herederos" (pag. 113), aunque no se ha encontrado ningún otro documento, plano o referencia en la prensa que lo justifique de forma incontestable. La propia Dora me comento personalmente hace unos años, que el administrador le había dicho que pensaba que era de Cerdán porque la familia tenía cierta relación con este arquitecto pero que no había ninguna prueba de ello, pues no se conoce el paradero del proyecto.



Pero es que este edificio no se parece prácticamente en nada al resto de la producción modernista de Cerdán, en donde este conjuga magistralmente el neomudejar con la sezession. Es más, no conocemos ninguna obra suya con esta profusión de azulejos en la fachada, cosa que en cambio Beltrí utiliza frecuentemente en sus obras (Casa Llagostera, Huerto de las Bolas, Palacio Aguirre..).

Además las columinillas de capitel cuadrado que sostienen el alero de la terraza superior, son las clásicas de Beltrí (Casino, Casa del Niño, Casa Dorda Bofarull..) que a menudo nos han servido para identificar y atribuir las obras de este arquitecto.

Pero ¿tiene algo que nos recuerde a Cerdán?. Pues sí, los adornos geométricos a basa de círculos y los adornos en forma de "claves" de las embocaduras de los balcones, que pueden verse en bastantes de sus obras (Casa José Ledesma, Casa Gabriel Cobarro, Laboratori Faraco...).

Entonces ¿quien es el autor?. Pues pensamos que nunca lo sabremos, aunque hasta nos planteamos la hipótesis de que fuese una colaboración de los dos arquitectos, que de hecho ya habían trabajado juntos anteriormente (Mercado de La Unión).


Preciosos azulejos modernistas que recorren la parte superior
de las dos fachadas

Azulejos y colunnillas de capitel cuadrado tipicos de Beltrí
combinadas con "claves" en los dinteles, típicas de Cerdán

Detalle de los azulejos de la parte superior del chaflán

Detalle del magnífico trabajo de rejería
en el remate superior 
Esta obra fue construida en fecha indeterminada, probablemente entre 1906 y 1908, aunque hay quien apunta que se levantó entre 1903 y 1905.

El edificio, con fachadas a dos calles, consta de planta baja y dos pisos. El balcón principal, profusamente adornado con motivos vegetales, se encuentra ubicado en el chaflán a la altura del piso primero.

Su estilo es una combinación muy afortunada de diversas tendencias modernistas, alternándose lo mejor de la sezession, el art nouevau, el modernismo cerámico mediterráneo y el coup de fouet.

Su promotor fue D. Andrés Almansa Molero, un riquísimo propietario murciano. Miembro de la Junta de Gobierno del Hospital de San Juan de Dios y de la Junta del Asilo, fue una persona sumamente caritativa, no faltando su nombre en cualquier suscripción pública a favor de los más necesitados.

Estuvo inmerso en actividades políticas siendo elegido concejal del Ayuntamiento de Murcia en 1930. En 1936 se le juzgó y condenó por “desafecto a la República”, junto con su cuñado Ángel Guirao, y otras personas relevantes de la sociedad murciana. Se le sancionó con la pérdida de derechos políticos por un tiempo de tres años, y con multa de cien mil pesetas.

A partir de esta fecha apenas hay noticias sobre él en la prensa, aunque en el Museo de Murcia se cita un cuadro del Panteón Guirao-Almansa donado por Andrés Almansa en 1951 por lo que debió fallecer después de sta fecha.

Sabemos que al no contar con descendencia, el Sr. Almansa y su esposa Dª Virtudes Amo Pórtoles (Murcia,? - Murcia, 1945) legaron a su fallecimiento una importante cantidad al Asilo y su vivienda a las religiosas de la Orden de Santa Luisa de Marillac, mas conocidas como "Las Luisas", que la convirtieron en centro escolar, para lo que realizaron numerosas reformas en su interior, de manera, que a finales de los ochenta sólo quedaba de la obra original, y en muy mal estado, la fachada del edificio.

En 1990 sufrió una reforma integral en su interior para que fuese sede de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación, uso que mantiene actualmente.

domingo, 25 de junio de 2017

80.- FUNDICIÓN FRIGARD - Carretera de acceso al Barrio de Peral 15, Barrio de Peral, Cartagena


         ¡¡¡SALVEMOS LA "FUNDICIÓN FRIGARD" DE CARTAGENA!!!

Aspecto actual en Junio del 2017. Ya ha perdido todos los letreros originales
y los balcones de hierro de la izquierda
Aquí como estaba hacía 2002, cuando todavía albergaba un almacén de bebidas

Aspecto de la Fundición hacía 1986. La secuencia cronológica del deterioro es evidente
(Fotografía extraída del libro de Francisco J. Pérez Rojas "Cartagena, 1874-1936 Transformación urbana y arquitectura")

El complejo de edificios situado a la entrada del Barrio de Peral de Cartagena, denominado “Fundición Frigard” constituye, sin ningún género de dudas, el mejor exponente del modernismo industrial en la Región de Murcia y en todo el sureste de España, que todavía hoy en día se mantiene a duras penas en pie.

En el resto de la Región no hay nada parecido, pues la antigua fábrica de harinas “La Innovadora” de la carretera del El Palmar, declarada BIC, es un edificio de un estilo neomudéjar que no se puede considerar en ningún caso modernista, y cuya relevancia está muy alejada de la calidad extraordinaria de la “Fundición Frigard”.

Pero es que tampoco hay nada semejante en el todo el sureste español, debiéndonos remontar a la provincias de Valencia o Barcelona, para encontrar ejemplos de industrias equiparables.

Por todo ello este edificio merece ser preservado íntegramente como símbolo para la generaciones venideras de lo que fue la mayor época de esplendor de la ciudad de Cartagena, cuyas cotas de modernidad alcanzaron incluso hasta las más modestas construcciones industriales.

D. Julio Frigard Canú era un marsellés que vino a España para hacer el desagüe de las minas de Sierra Almagrera y que así pudieran reformarse y ampliarse. Aquí conoció a Adela Sánchez, hija del que por entonces era alcalde de Lorca, con la que se casó, estableciéndose de forma definitiva en Cartagena. 

La primera Fundición la instaló inicialmente en el Barrio de la Concepción, para trasladarla posteriormente a la carretera de entrada al Barrio de Peral, bajo el nombre de «La Maquinista Agrícola, Minera y Marítima».

El edificio original fue obra del maestro de obras José Sáez de Tejada en 1892. Era una sucesión de tres naves rectangulares, de 30 por 20 metros de largo y 5 de altura, rodeadas por una verja de hierro que encerraba el patio. Las paredes eran de mampostería, de 45 cm de espesor y verdugadas de ladrillo. Los cimientos eran de hormigón hidráulico y la cubierta a dos aguas, de placas de cinc ondulado y lucernario, sobre armaduras de madera. Estaba dedicada a fundición y maquinaria. 

En 1918 Víctor Beltrí, que unos años antes había realizado un proyecto de porchada, recibe el encargo para su reforma y ampliación. La obra que realiza está en línea con el estilo sezessionista de sus obras de aquellos años, y es una de las mejores del arquitecto.

Proyecto de Víctor Beltrí de 1918

Como se puede observar la nave central es un construcción posterior, pues no aparecía en el proyecto original. También había dos naves más sencillas al fondo, que han desaparecido
El grupo consta de la parte industrial y de un magnifico edificio de oficinas en la esquina. La decoración, con originales diseños en todos los detalles, es a base de círculos, líneas paralelas y cornisas dentadas, destacando los dibujos de los hierros de los balcones. A pesar de ser una decoración puramente geométrica, como en casi todas sus obras Beltrí incorpora unos detalles vegetales, en este caso en la embocadura del balcón principal.

Los almacenes y naves proyectados tienen cubiertas y ventanas curvas, y dejan intercaladas una serie de patios que luego se cerrarían con las obras. La fachada contigua a los almacenes se incurva siguiendo el ritmo de estos. Los frentes de las naves son un gran vano semicircular reforzado con finos pilares, de los que sólo queda con su aspecto original el último.

De las tres naves semicírculares, sólo las dos de las esquinas
corresponden al proyecto original de Beltrí

Aspecto de la última nave que conserva el diseño original
En la Fundición, al frente de la cual estuvo el hijo del fundador D. Diego Frigard Sánchez, se hacían cables mineros, norays para el puerto de Cartagena y piezas mineras de todo tipo. Pasó a ser propiedad de D. Miguel Rodríguez Yúfera, y con posterioridad de su hijo (inscripción que figuraba en la fachada), que al parecer la cerró en 1927. 

Con los años se uso como almacén de bebidas, pero hace pocos años también se cerró a principios de siglo.


Detalle de los balcones abiertos del edificio de oficinas
Su futuro es muy preocupante, dada su estratégica ubicación, su alejamiento del centro urbano y el casco histórico, y el progresivo deterioro que viene agravándose desde que cesó su actividad por pequeños detalles como el que los balcones permanezcan incomprensiblemente abiertos, por lo que se facilita la entrada progresiva del agua que, tarde o temprano, terminará por destruirlo sino se toman medidas urgentes que lo impidan.